
"Libro"
La palabra favorita de Andrew.
"Lluvia"
La segunda palabra.
"Coca-Cola"
La tercera.
Saber estos datos significaba conocerlo en un 42%.
No guardaba muchos secretos. Bastaba con observarlo detalladamente para darse cuenta que sin importar adónde fuera, un libro de pasta dura sería su acompañante.
Un par de pájaros entonaban al unísono una canción.
El columpio permanecía ahí desde que era niño, y todos los viernes acostumbraba a presentarse en el minúsculo parque.
Andrew se impulsaba hacia atrás y adelante para agarrar más vuelo. La brisa jugueteaba con el flequillo que conformaba su cabello.
Toda chica aseguraba que Andrew era un buen partido. Vestía bien, leía diariamente, contaba con facilidad para expresar sus pensamientos, era un az en las matemáticas (aunque no tanto como Darren). Y, el mayor punto a su favor lo obtenía por ser lindo. Realmente lindo.
En los baños de mujeres escribían con frecuencia ofensas que obviamente iban dirigidas a Charlotte. Pero a ella no le afectaban las palabras escritas con lápiz labial rojo. Sabía que eran mentira e incluso, Andrew llegaba a notar si sentía mal por algo que había leido. Éste, le susurraba al oído que la quería y así, ambos sonreían al recordar que podrían continuar disfrutando de la nube con forma de corazón. Una nube que inventaron los dos.
» Él es Andrew. Tiene 17 años y es consejero personal en la Preparatoria.











